25 ene. 2011

Hasta la muerte aquí estaré esperando.

Recuérdame que ya no te necesito. Recuérdame que he optado por vivir sin ti. Recuérdame que quiero volver a ser yo. Recuérdame que me olvide de tus costumbres, de tus frases tontas y de tu forma de abrazarme. Recuérdame que los recuerdos no son más fuertes que yo, que puedo con ellos y contigo, también. Recuérdame que me he equivocado con todo, que he cometido errores, y que por supuesto tengo que aprender de ellos. Recuérdame que me deje de melancolía, que tengo que ser feliz, que he creado un escudo contra todo aquel mal que me ha hecho sufrir. Recuérdamelo, porque suelo olvidarlo fácilmente, y vuelvo a recordar, que una vez, te llegué a amar...

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