4 abr. 2011

Te doy mi corazón.

-¿Hacemos un trato?
-¿Cuál?
-Si de repente me voy de tu lado, sin avisar y no te vuelvo a hablar...
-¿Por qué te irás?
-Escúchame. si me fuera, prométeme que no lo olvidarás. Prométeme que nunca olvidarás todos nuestros besos, ni las caricias, ni las miradas cómplices seguidas de un abrazo... A fin de cuentas, todo esto, todo lo que hemos vivido.
-Te lo prometo. Pero, ¿por qué te irás? ¿He hecho algo que no debía?
-No, no es tu culpa. Simplemente puede que un día me venza el orgullo, o se me venga el mundo abajo y no tenga fuerzas para luchar, y entonces... me rinda.

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